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sábado, 8 de mayo de 2010

Las mujeres y yo

Aunque ayer en la tarde estaba muy cansada, termino con unos amigos en Purple, el bar gay “in” en la 33. Desde hace algún tiempo tengo definida mi heterosexualidad en un gusto casi excesivo por el miembro masculino, sin embargo recientemente me he preguntado si no podría expandir mis horizontes como medida de emergencia ante su escasez.

El cuerpo delicado de la mujer y una piel casi tan suave como la mía, no me exitan particularmente. Recuerdo que hace poco bailé en Cuchitril con mi amiga M. Las dos teníamos falda y entrecuzábamos las piernas. La sensación era extraña, bajar hastar el piso rozándonos los muslos tan suavecitos. Un leve estremecimiento sí paso entre mis piernas. Pero nada comparado a lo que siento cuando un pipí se empieza a poner muy duro o cuando me lo imagino. Simplemente no lo puedo resistir.

Me encantan los hombres. Sus enhiestos carácteres me dominan.

martes, 17 de noviembre de 2009

Lenguas con lenguas

Salí en televisión el otro. día. En realidad fueron 5 entrevistas diferentes. Algunos programas en vivo, otros pregrabados. En uno se vió mi apoyo incondicional al gobierno de Salazar. Soy apolítica y evadía las preguntas pero qué mierda, me envolvieron. La labor de edición fue increíble. En otro se veían mis ideas malformadas, en otro, mi trabajo, en otros, mi grande sonrisa y las ideas lúcidas, en otros, bla bla bla. Pocos saben quién soy yo. Por pedazos, simplemente.

En todo caso para quede claro, las conversaciones políticas no van conmigo. Me corroe ver la cantidad de estúpideces mediaticas que nos llegan. Mientras tanto el país se está pudriendo por dentro y siguen naciendo niños que se van a morir de hambre. Pero lo único que parece importar es que Semana soltó otro bollo con algún hijo del presidente o cualquier cortina de humo que se le ocurra al tapador obdulianesco oficial del momento.
Empiezo a leer la constitución política de Colombia y me dan ganas de llorar. Está excelentemente redactada pero supongo que -si lo hubiera leído- podría decir que le están haciendo la competencia literaria a Tomas Moro.

-Me interrumpe Black And Gold de Sam shapiro. I love the rhythm-.

En fin, para qué seguir pensando en esto. Que mis amistades sigan hablando de política y de Uribe como comodín. Parece que hablar del tiempo ya pasó de moda y no es muy intelectual. Así que para estar en la moda hay que hablar de la reeleción y ustedes sabrán. Yo solo puedo decir por el momento que no me pareció muy buena Travesuras de la niña mala. Lectura fluida pero me deja con ese cierto sabor a superficial. Como cuando pequeña nos tocabamos lengua con lengua con una amiguita y sabía como a nada.